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Un asistente que además ejecuta
El de Mycel recibe el encargo, decide los pasos y los ejecuta con más de 40 herramientas: lee y escribe ficheros, busca texto dentro de una carpeta, ejecuta comandos, perfila un CSV y agrupa por columnas, busca en la web y extrae el contenido de una página, indexa documentos y los consulta, dibuja gráficos, genera PDF, Excel, Word, PowerPoint y CSV, lee la bandeja de correo, llama a APIs con tus credenciales, publica chatbots y programa tareas recurrentes.
La consecuencia práctica es que le pides el informe y te lo deja hecho, no te lo describe. Y que puedes mirar por encima del hombro: los pasos se ven mientras ocurren, con la herramienta que usó y lo que devolvió, en vez de aparecer un resultado del que hay que fiarse a ciegas.
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Tres asistentes distintos que la gente confunde
El asistente para ti: el que ejecuta tus encargos sobre tus carpetas y te deja los entregables. El asistente para tu equipo: el mismo Nodo compartido, con roles y con las carpetas que a cada persona le tocan. Y el asistente de cara al público: eso ya es un chatbot, se publica en tu web o en Telegram, WhatsApp o Slack, y responde a desconocidos.
Confundirlos sale caro en el tercero. Un chatbot público contesta a partir de una carpeta indexada, así que lo que indexes es lo que un desconocido podrá usar para preguntarte. Por eso conviene que el Nodo que da la cara a internet no sea la misma máquina donde viven los expedientes.
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Lo que un asistente honesto no hace
No envía correo por su cuenta. Lee tu bandeja y redacta la respuesta, y el envío lo aprueba una persona desde la pantalla de Correo: la herramienta que enviaba dentro de una tarea se retiró a propósito.
Tampoco aprende de lo que hacen otros clientes. Viene con un recetario que escribimos nosotros, para que empiece sabiendo cómo se resuelven las tareas típicas, y además destila la forma de lo que a ti te funcionó, pero eso solo se le sirve a tu cuenta. No hay ningún canal de compartición entre cuentas.