1
Dos disparadores, y el reloj vive en tu máquina
Un encargo se puede dejar programado por tiempo (cada N minutos, todos los días a una hora, un día de la semana) o por evento de carpeta: cuando aparece o cambia un fichero, con vigilancia recursiva y sin dispararse diez veces por una copia larga.
El reloj vive en el Nodo, no en nuestro servidor. Tu proceso no depende de que nosotros estemos levantados; depende de que tu máquina lo esté.
2
Los permisos caducan, y eso es deliberado
Una automatización guarda quién la creó, no sus permisos congelados. Antes de cada disparo se comprueban en vivo contra el servidor: si a esa persona le has quitado el acceso o la has bajado de rol, la tarea deja de ejecutarse.
Y si el servidor no responde, no se dispara. Preferimos una automatización que no corre a una que corre con permisos que ya no existen.
3
Procesos que la gente automatiza de verdad
El cierre mensual: leer las facturas en PDF de una carpeta, extraer proveedor, base, IVA y total a un Excel, cruzarlo con los movimientos del banco y redactar el informe con lo pagado y lo pendiente.
La vigilancia: revisar cada mañana unas fuentes, comparar con lo de ayer y avisar solo si algo cambió. El informe recurrente: los mismos datos, el mismo formato, el lunes a las ocho, sin que nadie se acuerde de hacerlo.