Guía de Mycel
De cero a tu primera tarea completada en unos 5 minutos. Mycel tiene dos piezas: la web (donde encargas y observas) y tu Nodo (tu ordenador, que ejecuta). El agente programa, investiga en la web, analiza documentos y datos, y redacta informes verificados. No necesitas instalar nada: descargas un único ejecutable desde Nodos, lo abres y pegas tu clave de emparejamiento.
Requisitos
En el ordenador que vaya a ejecutar las tareas (tu Nodo) no necesitas instalar nada: el Nodo es un ejecutable que descargas desde Nodos (Windows, macOS o Linux) y abres. Lo único que eliges es el «cerebro» del agente:
- Modo local (recomendado, gratis y privado): Ollama con un modelo descargado. Según tu equipo:
ollama pull qwen2.5-coder:14b # GPUs de 12 GB o CPU, para empezar ollama pull qwen3-coder:30b # equipos potentes (24 GB+ de VRAM) - Modo API (sin GPU): una clave de un proveedor como OpenAI o Anthropic. La clave se saca de tu cuenta en ese proveedor y Nodos te da el enlace para conseguirla. La pegas al crear el Nodo y Mycel escribe el comando por ti; a partir de ahí sus modelos aparecen en el selector de la web. Ver Modelos y proveedores.
En un ordenador compartido, la clave no va en el comando. Lo que escribes en un comando lo puede leer cualquiera que mire los programas en marcha de esa máquina. Ponla en una variable de entorno (OPENAI_API_KEY, ANTHROPIC_API_KEY) antes de abrir el Nodo: el Nodo la lee igual y ahí no queda a la vista.
Si el modelo elegido en la web no está instalado en tu Nodo, el agente no falla: usa el mejor modelo que tengas y te deja una nota explicando cómo instalar el que pediste.
Elegir modelo no es obligatorio. Al conectar tu Nodo,Nodos detecta tu hardware (RAM/GPU) y propone el paquete que le cuadra (modelo de código, de visión y de búsqueda dentro de tus documentos), que se descarga con un solo clic.
Preparar un Nodo para modelos locales
Un Nodo puede trabajar de dos formas, y son independientes: con modelos por API (una clave de OpenAI, Anthropic…) o con modelos locales, instalados en ese mismo ordenador. Un Nodo que trabaja por API y no tiene modelos locales no está roto: le falta una capacidad y tiene la otra, y en Nodos se leen por separado.
Si quieres los modelos locales, esto es lo que hace falta en esa máquina:
- Qué necesita Mycel. Que Ollama esté instalado y en marcha en el ordenador del Nodo. Mycel le pregunta en
http://localhost:11434, así que no hay que abrir nada al exterior ni tocar el router: es una conversación dentro de la propia máquina. - Cómo comprobar que está. En esa máquina, abre
http://localhost:11434en el navegador: si contesta «Ollama is running», está disponible. Si no contesta nada, no está instalado o no se ha arrancado. - Qué haces tú. Instalar Ollama y abrirlo. Mycel no instala programas ni arranca servicios en tu ordenador: detecta, te dice qué falta y te trae aquí. La instalación por sistema está en la documentación de Ollama.
- Cómo vuelves. En Nodos, abre ese Nodo → Cerebro → «Volver a comprobar». Mycel se lo pregunta otra vez al Nodo sin que tengas que cerrarlo ni reiniciar nada, y en cuanto conteste aparece el paquete de modelos que ese equipo mueve, listo para descargar.
Si algo falla al descargar un modelo, Mycel dice qué ha comprobado (que no se puede conectar con Ollama, que ese modelo no existe, que falta espacio en disco, que la descarga se cortó) y deja el mensaje técnico en «Información técnica», para dar parte. Lo que no puede distinguir lo dice también, en vez de inventarse una causa.
Instalación por sistema
En Nodos verás el botón de descarga para tu sistema. Descarga el ejecutable, ábrelo y pega tu clave de emparejamiento cuando la pida. Si vas a usar el modo local, instala además Ollama.
Windows 10/11
- Descarga
mycel-win.exedesde Nodos y haz doble clic. Se abre una consola; pega tu clave de emparejamiento cuando la pida. - La primera vez, Windows puede mostrar un aviso azul de SmartScreen («Windows protegió su PC»). Es normal en programas nuevos sin firma de fabricante: pulsa «Más información» y luego «Ejecutar de todos modos». Solo hace falta una vez.
- Modo local: instala Ollama para Windows y déjalo en la bandeja. En PowerShell:
ollama pull qwen2.5-coder:14b - Funciona nativo en Windows: no hace falta WSL ni nada más.
macOS
- Descarga
mycel-mac-arm64(Apple Silicon) omycel-mac(Intel). La primera vez ábrelo con clic derecho → Abrir, y a partir de ahí con doble clic como cualquier otro programa. Pega tu clave de emparejamiento. - Modo local: instala Ollama para Mac y ábrelo. En Terminal:
ollama pull qwen2.5-coder:14b
Linux
- Descarga
mycel-linux, dale permiso (chmod +x mycel-linux) y ejecútalo:./mycel-linux. Pega tu clave de emparejamiento. - Modo local:
curl -fsSL https://ollama.com/install.sh | shy luegoollama pull qwen2.5-coder:14b
El modelo de estos tres pasos es el de arranque, el que cabe en un equipo modesto y te deja probar hoy mismo. Para trabajo autónomo de verdad el mínimo recomendado es un 30B (ollama pull qwen3-coder:30b, ~24 GB de VRAM): por qué, en Modelos y proveedores. Si tu equipo no llega, Nodos te lo dirá al conectar el Nodo y te propondrá el paquete que sí rinde ahí.
Primeros pasos
- Crea tu cuenta gratis y sin tarjeta.
- Conecta tu equipo. En Nodos, escribe un nombre y pulsa Crear Nodo. Debajo aparece tu clave de emparejamiento (la contraseña que une ese ordenador con tu cuenta) y el botón para descargar el ejecutable. Cópiala: solo se muestra ahí. Abre el ejecutable en el ordenador que quieras conectar y pégala cuando la pida. Queda guardada para las próximas veces.
En un servidor sin pantalla se lanza desde la terminal, con la clave escrita en la propia orden:
./mycel-linux --token=mcl_XXXX --server=wss://ESTE-MISMO-DOMINIO(en Windows,mycel-win.exe). - Espera la luz verde: cuando la consola del Nodo diga «Esperando tareas», la web se activa sola.
- Encarga tu primera tarea. Por ejemplo: «Crea un script en Python que organice la carpeta de descargas por tipo de archivo, con tests», «Investiga las tres librerías más usadas para X y recomiéndame una con fuentes» o «Analiza este CSV y dame un informe con los datos clave».
Verás el plan, cada paso (archivos escritos, comandos ejecutados, su salida real, búsquedas web), la verificación y un informe final descargable. Puedes cancelar una tarea en curso desde la cabecera de la sesión.
Sesiones: donde encargas el trabajo
Sesiones es la pantalla principal. Cada sesión es un encargo y todo lo que pasó con él: el plan, cada paso ejecutado con su salida real, la verificación y los entregables. Se abre una nueva con el botón + de la barra lateral y se retoma cualquiera desde Recientes.
Antes de escribir: dónde va a trabajar
En una sesión nueva eliges el destino, y esto importa más que el texto de la tarea: es lo que decide qué archivos ve el agente.
- El Nodo, si tienes más de uno ejecutable. La elección se recuerda.
- El espacio de trabajo (en un Nodo tuyo): una carpeta real de tu disco que hayas registrado en Espacios. La alternativa es «Carpeta aislada», vacía y aparte, una por sesión: perfecta para probar, inútil si querías tocar tu proyecto.
- La carpeta (en un Nodo compartido contigo): ahí no eliges espacio de trabajo sino una de las carpetas que su dueño te haya concedido. Si no te ha concedido ninguna, la tarea corre en la carpeta aislada del Nodo y la pantalla te lo dice.
El cuadro de tarea
- Plantillas: encargos ya redactados por sector (chatbot propio, facturas PDF a Excel, borradores de respuesta al correo, cifras de ventas, cribar currículos, control de existencias…). La plantilla se escribe en el cuadro con huecos «así» para que los rellenes. Propone, no envía.
- Selector de modelo: «Automático (el mejor del Nodo)» o uno concreto de los que tus Nodos anuncian, agrupados por proveedor. Ver Modelos y proveedores.
- Dictado por voz, si tu navegador lo soporta.
- Enter envía; Shift+Enter hace un salto de línea.
No hay «adjuntar archivo», y es a propósito. Tus documentos no se suben a ninguna parte: ya están en el equipo del Nodo. Se le indican poniéndolos en el espacio de trabajo o en la carpeta que elijas, y el agente los lee ahí.
Mientras trabaja, y después
La sesión se va escribiendo sola: el plan con sus pasos en verde o en rojo, los comandos con su salida, las búsquedas, las notas del agente y un «Trabajó durante…» con las líneas añadidas y borradas. En la cabecera hay un botón Cancelar mientras esté en curso, y si la tarea falla, uno de Reintentar.
Los entregables aparecen en el panel de la derecha: el informe final y cada archivo producido, con vista previa según el tipo (Markdown, imágenes y SVG ampliables, PDF, vídeo, audio, tablas de Excel/CSV, código), y botones de copiar, descargar y leer en voz alta. Los archivos viven en tu Nodo: se descargan pasando por él, así que hace falta que esté encendido.
Con el Nodo apagado la lista de sesiones sale vacía, y no es un fallo: las sesiones viven en el Nodo, no en el servidor de Mycel. Enciéndelo y vuelven todas. Es la misma decisión que explica Soberanía: si el servidor pudiera enseñarte el historial, es que lo tendría.
En un Nodo de otra persona depende de tu rol: dueño, administrador y operador lanzan tareas; el supervisor ve y exporta toda la actividad pero no ejecuta, y la pantalla se lo dice en vez de fallar al enviar. Ver Equipos.
Nodos: tus ordenadores
Nodos es la sala de máquinas: desde aquí se crea un Nodo, se descarga su ejecutable, se regenera su clave de emparejamiento y se exporta su actividad. Es el sitio al que te manda el resto de la guía cuando dice «Nodos». Dónde trabaja el agente no se decide aquí: eso son los Espacios, y tienen su propia pantalla.
Crear y conectar un Nodo
- Escribe un nombre («Torre del salón», «Servidor de la oficina») y pulsa Crear Nodo.
- Justo debajo aparece el cuadro de conexión, sin salir de Nodos. Descarga el ejecutable para el sistema del equipo que vas a conectar (solo se ofrecen los que esta instalación sirve de verdad).
- Elige el cerebro: Local (Ollama), Clave de API o Nodo Cloud (OVH/VPS). Con la clave de API, Mycel escribe por ti el comando de conexión. Esa clave se usa en tu navegador para redactar el comando y no se guarda en Mycel.
- Abre el ejecutable en ese equipo y pega la clave de emparejamiento cuando la pida. Queda guardada en una carpeta interna de ese equipo y reconecta sola.
La clave de emparejamiento se muestra una sola vez. Mycel la guarda cifrada y no puede volver a enseñártela. Si la pierdes, abre la ficha del Nodo y pulsa Generar clave nueva: hace otra e invalida la anterior al instante. Para actualizar el ejecutable no hace falta nada de eso; en esa misma ficha lo descargas de nuevo y la clave guardada sigue valiendo.
Qué más hay en cada Nodo
- Ficha del Nodo, que se despliega bajo su fila con el icono de copiar. Enseña estado, identificador, Equipo (el nombre que esa máquina tiene en tu red), los modelos que ese Nodo trae, su hardware (RAM, GPU, CPU) y lo que lleva ejecutado. Y ahí se hace todo lo demás: renombrar el Nodo, descargar el ejecutable, leer las instrucciones de conexión y generar una clave nueva.
- Equipo: invitar personas y darles rol sobre ese Nodo. Ver Equipos.
- Eliminar el Nodo, o salir de uno que otra persona compartió contigo.
- Configuración recomendada: al conectarse, el Nodo dice qué hardware tiene y Nodos propone los modelos que mejor rinden ahí (el principal, el que lee imágenes y el que busca dentro de tus documentos). Se descargan con un botón, con su barra de progreso a la vista.
El nombre del Nodo es tuyo. Lo escribes al crearlo, lo cambias en su ficha y no se pierde cuando ese ordenador vuelve a conectarse. El nombre de la máquina se enseña aparte, como Equipo, para que dos Nodos del mismo ordenador no se confundan.
Exportar la actividad (trazabilidad)
Dos iconos en la fila de cada Nodo, sin rótulo escrito: pásale el ratón por encima y te dicen lo que hacen. El del ojo despliega, bajo esa misma fila, el visor Actividad del Nodo: cuatro pestañas con su recuento (Todo, Sesiones, Asistentes, Automatizaciones), filtro por persona y por texto, y botones de Copiar y Descargar. El de la flecha hacia abajo se lo baja entero, sin desplegar nada. Sirve para auditar quién encargó qué y con qué resultado.
El alcance lo decide tu rol, no tú: dueño, administrador y supervisor exportan la actividad completa del Nodo; un operador exporta solo lo suyo. Y como todo esto vive en el Nodo, la exportación necesita que esté encendido: si está apagado, Mycel lo dice en vez de darte un fichero a medias.
Espacios de trabajo
Un espacio de trabajo es una carpeta real de tu disco que registras con un nombre para poder elegirla al crear una sesión. No se administra aquí, sino en su propia pantalla, Espacios: se da de alta con nombre y ruta, o pulsando Explorar para recorrer las carpetas del Nodo sin escribirla a mano. Quitarlo de Mycel no toca ni la carpeta ni sus archivos: solo deja de ofrecértela. Ver Espacios.
Si algún chatbot tuyo tiene conversaciones esperando a una persona, Nodos te lo avisa arriba con un enlace directo a Atención humana: nadie recibe un aviso si el bot no tiene a quién avisar.
Cuenta: tu perfil, tus avisos y tus datos
Cuenta no está en la lista de apartados: se abre con el engranaje del pie del menú lateral, junto a tu nombre (el rótulo dice «Cuenta y ajustes»). Es tuya y solo tuya, no depende de ningún Nodo ni de ningún equipo, y dentro hay tres cosas.
Perfil, y el Telegram donde recibes los escalados
Además del nombre con el que te ven tus compañeros, aquí está el campo que hace falta para el trabajo en equipo: «Telegram para avisos». Es el número de tu chat (te lo dice @userinfobot si le escribes) y lo pones tú, no quien administra el Nodo: cuando un chatbot que tienes asignado escala a una persona, el aviso con el contexto y los datos recogidos te llega a ese chat, además de aparecer en Atención humana. Sin él sigues atendiendo desde la web, pero te enteras cuando la abres.
Que tú lo pongas no basta: el bot tiene que poder escribirte. El aviso lo manda el Nodo con las credenciales del asistente, así que el de Telegram necesita que ese bot tenga su clave de Telegram, y el de email, una clave de envío en su canal de correo. Está entero en Equipos.
Contraseña
Se cambia con la actual más la nueva (8 caracteres mínimo). Al cambiarla el resto de sesiones quedan cerradas: es lo que quieres si has entrado desde un ordenador que no era el tuyo.
Tu registro de actividad
Debajo de tu perfil está todo lo que has hecho en tu cuenta: cuándo entraste, qué Nodos diste de alta o borraste, a quién le diste acceso y a quién se lo quitaste, cuándo se generó una clave nueva y desde qué dirección intentó alguien conectarse con una retirada. Lo más reciente va primero, puedes filtrar por tipo de acción y descargarlo en un fichero que se abre en una hoja de cálculo.
Lo que no lleva es el contenido de tus tareas ni de tus correos: eso vive en tu Nodo y Mycel no lo guarda. Cada persona ve solo lo suyo, también quien administra.
Exportar y borrar: el RGPD, con dos botones
- Exportar mis datos descarga en JSON todo lo que la plataforma sabe de ti: tus sesiones, espacios de trabajo, Nodos y las recetas que aprendió tu agente. Es el derecho de acceso y portabilidad, servido sin pedírselo a nadie.
- Borrar cuenta elimina la cuenta y todo eso de forma inmediata e irreversible, recetas incluidas. Pide tu contraseña para confirmar, a propósito.
Lo que no sale en la exportación es lo que nunca estuvo aquí: tus documentos, el contenido de tus tareas y las conversaciones de tus chatbots viven en tu Nodo, y se exportan desde Nodos → Ver/Exportar actividad. Tampoco salen los procedimientos que tu agente se guarda para reutilizar: son ficheros de tu equipo, y los abres o los borras como cualquier otro fichero tuyo. Ver Privacidad.
El Nodo
El Nodo es un ejecutable que conecta tu ordenador con tu cuenta. Se conecta hacia fuera, así que no abres puertos ni tocas el router. Normalmente solo lo abres y pegas tu clave de emparejamiento. Para apagarlo, cierra la ventana o pulsa Ctrl+C; para volver, ábrelo de nuevo.
# Uso normal: descarga el ejecutable desde Nodos, ábrelo y pega tu clave.
# La clave se guarda en una carpeta interna de ese equipo y reconecta sola.
# Avanzado (servidores sin pantalla), desde la carpeta del ejecutable:
./mycel-linux --token=mcl_XXXX --server=wss://ESTE-MISMO-DOMINIO # Windows: mycel-win.exe
# Opciones útiles:
# --name="Torre del salón" nombre inicial, si aún no se lo pusiste en Nodos
# --model=qwen3-coder:30b modelo por defecto (mínimo recomendado)
# --judge-model=… modelo que verifica el trabajo (lo pone Mycel por ti)
# --openai-key=sk-... añade los modelos de OpenAI al selector
# --anthropic-key=sk-ant-... añade los modelos de Anthropic al selector
# --deepseek-key / --groq-key / --openrouter-key / --mistral-key / --together-key
# OJO: una clave escrita en el comando la ve cualquiera que mire los programas
# en marcha del equipo. En una máquina compartida, mejor por variable de entorno
# (OPENAI_API_KEY, ANTHROPIC_API_KEY, DEEPSEEK_API_KEY…): el Nodo las lee igual.
# --openai-url=http://... dirección compatible con OpenAI (LM Studio, vLLM…)
# --slots=3 cuántas tareas a la vez (por defecto, una)
# --gpu-slots=1 de ésas, cuántas pueden usar el modelo de este equipo
# --reset olvida la clave guardada (para cambiarla)- Un Nodo ejecuta una tarea a la vez, que es lo que quieres mientras corra en el ordenador de alguien: subirlo sin avisar se nota como que la máquina va a tirones. Si lo quieres en paralelo, se pide:
--slots=3deja que corran tres. - El modelo de tu propio equipo tiene su cuenta aparte (
--gpu-slots, también uno por defecto), y no es un detalle: tres tareas contra un proveedor de fuera solo esperan tres respuestas por internet y corren de verdad a la vez, mientras que tres contra el modelo de tu equipo se pelean por la misma tarjeta gráfica. Las que sobran esperan turno, no se rechazan. - El nombre del Nodo lo pones tú y no se te cambia solo. Se escribe al crearlo y se corrige cuando quieras en su ficha de Nodos. Aparte, y como dato de segunda, verás el Equipo: el nombre que tiene esa máquina en tu red. Así dos Nodos del mismo ordenador no acaban llamándose igual.
- Puedes conectar varios equipos; Mycel usará el que esté libre.
- Te avisa en consola si hay una versión nueva del Nodo para descargar.
- Si el Nodo se desconecta a mitad de tarea, la sesión se marca como fallida con un aviso claro; el Nodo reconecta solo (reintentos con espera creciente) y queda listo para que relances la tarea.
- Puedes cortarle el acceso a un Nodo cuando quieras desde Nodos: bórralo, o abre su ficha y pulsa Generar clave nueva. En ambos casos la clave anterior deja de funcionar al instante y ese equipo se desconecta; para volver, pega la clave nueva.
- Los experimentos en carpeta aislada se guardan en una carpeta interna del equipo del Nodo.
Nodo Cloud (OVH/VPS)
Un servidor cloud tuyo también puede ser el Nodo, y así no hay que dejar el ordenador encendido. Recomendamos OVH Public Cloud: computación europea (Gravelines/Estrasburgo). Los ficheros quedan en ese Nodo; la ubicación de la inferencia depende del modelo local o proveedor API que configures. Sirve cualquier VPS Linux: el Nodo conecta hacia fuera, sin abrir puertos.
- En Nodos, crea un Nodo («Crear Nodo»). Debajo aparece el cuadro de conexión: en «¿Qué cerebro va a usar este Nodo?», elige «Nodo Cloud (OVH/VPS)». Se genera una clave de emparejamiento dedicada para ese servidor.
- Elige el cerebro: CPU + clave de API (instancia barata, p. ej. b3-8) o GPU + Ollama (p. ej. una L4: el script instala Ollama y descarga el modelo, 100 % privado también en la nube).
- Copia el artefacto que te convenga:
- “Script (VPS ya creado)”: pégalo por SSH como root.
- la opción para usarlo al crear la instancia: en OVH, pega el texto en el script de post-instalación y arranca.
- En 2–5 minutos el Nodo aparece en línea en Nodos, listo para recibir tareas como uno doméstico.
- El texto generado contiene tu clave de emparejamiento (y tu clave de API si la pusiste): trátala como una contraseña. Puedes revocarla desde Nodos cuando quieras.
- El Nodo cloud instala un servicio (
mycel-node.service) que arranca solo y se reconecta si se corta la red. - Seguridad: en un servidor cloud, el agente tiene bloqueado de entrada el acceso a la red interna del proveedor.
Modelos y proveedores
El «cerebro» del agente se elige por tarea, en el selector de modelo que hay abajo a la izquierda del cuadro donde escribes la tarea. Ahí aparecen todos los modelos que traen tus Nodos conectados:
- Locales (Ollama): mínimo recomendado
qwen3-coder:30b, ollama3.3:70bpara máxima capacidad. Gratis, privados, tan rápidos como tu GPU. - Proveedores de API (sin GPU): OpenAI (
openai/…), Anthropic (anthropic/…), DeepSeek (deepseek/…), Groq (groq/…), OpenRouter (openrouter/…), Mistral (mistral/…) y Together (together/…). - Dirección propia: cualquier servidor compatible con OpenAI (LM Studio, vLLM…) con
--openai-url.
La forma fácil: en Nodos, al crear un Nodo elige «Clave de API». Cada proveedor trae el enlace donde sacar la suya. Pegas la clave y Mycel escribe el comando de conexión por ti, sin que edites nada a mano. Puedes activar varios proveedores a la vez.
Con un proveedor de API, tus encargos van directamente de tu Nodo al proveedor con tu clave. La plataforma Mycel no los ve ni guarda la clave, y lo que consumas lo cobra el proveedor a tu cuenta con él. DeepSeek y Groq son las opciones más baratas para empezar. Detalles en Privacidad.
Para código en local, los coder de Qwen son el mejor equilibrio. Para investigación y redacción larga, los modelos de API suelen rendir mejor. La elección se recuerda y aplica a las siguientes tareas; si no eliges nada, el Nodo usa el mejor modelo que tenga disponible.
El modelo local mínimo. Para trabajo autónomo real el mínimo recomendado es un modelo de 30B (p. ej. qwen3-coder:30b, ~24 GB de VRAM/RAM): los 7B/14B pierden foco en tareas de varios pasos y quedan como opción «solo pruebas». Con un 30B (o mejor, llama3.3:70b en equipos de 48 GB+) salen de forma fiable: documentos Office, código con sus pruebas ejecutadas, análisis de datos, respuestas sacadas de tus documentos, descargas de PDF, investigación en la web citando fuentes, lectura de imágenes y tareas programadas. Si tu equipo no llega a 30B, usa una clave de API o un Nodo Cloud con GPU. Qué se le pide en cada caso, en la biblioteca de encargos.
Qué puedes pedirle (más que código)
Atajo: en Sesiones, el botón «Plantillas» del cuadro de tarea trae encargos ya redactados por sector: tu propio chatbot de Telegram con tus documentos, facturas PDF a Excel, borradores de respuesta al correo, vigía de mercado semanal… Vienen con huecos «así» que rellenas antes de enviar. La plantilla propone; tú decides.
El agente trabaja siempre igual: planifica → ejecuta → comprueba → informa. Y para hacerlo tiene herramientas de verdad.
- Documentos: lee y escribe archivos, y saca el texto de PDF, Word, Excel y PowerPoint (de un Excel lee todas las hojas, no solo la primera). Puede editar un archivo cambiando solo lo justo.
- Buscar y ordenar: busca texto también dentro de esos documentos, y dice qué ficheros no ha podido abrir. Analiza tablas de datos (CSV, JSON, Excel) y te da filas, columnas, tipos y estadísticas.
- Ver y salir fuera: describe imágenes, busca en la web, descarga archivos y saca el contenido principal de una página.
- Entregar: responde citando tus documentos, dibuja infografías y genera Excel, Word y PowerPoint de verdad, que se abren en Microsoft Office, LibreOffice o Google.
Si le falta un programa para terminar, intenta instalarlo con el comando correcto de tu sistema y te lo enseña en la conversación. Todo eso cubre mucho más que programar:
- Programación: crear proyectos, añadir funciones, arreglar fallos, escribir pruebas y ejecutarlo todo antes de darlo por terminado.
- Investigación con fuentes: «Compara las opciones X e Y, contrasta al menos dos fuentes y dame una recomendación con enlaces». El informe final cita las URLs usadas. También puede descargar los documentos (p. ej. varios PDFs sobre un tema) a un espacio de trabajo.
- Pregunta a tus documentos: registra una carpeta con PDFs, notas o datos; Mycel la indexa en tu equipo y responde citando el archivo de origen, sin subir los ficheros a la plataforma. Con un modelo local, también mantienes la inferencia en ese equipo. Necesita un modelo de búsqueda dentro de tus documentos (local
nomic-embed-texto de API). - Análisis de datos y documentos: pon una hoja de cálculo o unos registros en un espacio de trabajo y pide resúmenes, cifras, incoherencias o un informe. Antes de opinar, el agente mide el archivo (cuántas filas, qué columnas, qué tipo de dato hay en cada una), así que sus conclusiones salen de los datos y no de su memoria.
- Redacción: manuales, documentación de un proyecto que ya tienes, artículos y guías de uso. Lee primero el material real para no inventarse nada.
- Automatización: copias de seguridad, renombrar archivos en bloque, convertir formatos, tareas del sistema. Lo ejecuta de verdad antes de dártelo.
- Entregables Office: «pásame esto a Excel», «hazme un Word con el informe» o «monta una presentación»: genera
.xlsx,.docxy.pptxreales, sin depender de Microsoft Office ni de Python. - Tareas programadas: «cada mañana revisa X y avísame», «en 10 minutos recuérdame…». Mycel lo programa desde el propio chat y cada ejecución aparece en esa misma sesión, que se queda viva para seguirla, pausarla o cambiarla hablando con ella.
- Memoria del espacio de trabajo: cada tarea empieza de cero, así que lo que quieras que no se olvide se guarda aparte. Mycel anota los hechos que duran (a qué se dedica tu empresa, en qué idioma escribes, con quién hablas, qué decidisteis) en la propia espacio de trabajo y los tiene en cuenta la próxima vez. La Memoria y los Skills son personales y locales; las recetas abstractas se guardan para tu cuenta sin texto literal, rutas ni nombres de archivo.
Consejo: los encargos concretos rinden más que las épicas. «Analiza ventas.csv y dame los 5 productos con más margen» funciona mejor que «analiza mi negocio». Cada tarea completada además destila una receta para tu cuenta, que mejora tus siguientes encargos.
Navegador de verdad (opcional): hay páginas que solo se leen entrando con usuario y contraseña, o pulsando botones. Para esas, Mycel puede manejar un navegador como lo harías tú. Viene apagado porque instala un navegador más en tu equipo: actívalo lanzando el Nodo con MYCEL_BROWSER=1 tras instalar Playwright (npm i -g playwright y luego npx playwright install chromium). Si no lo activas, el agente usa las herramientas web estáticas y te indica cómo habilitarlo.
Chatbots para tu web y tu mensajería
Un chatbot es un asistente que atiende a quien te escribe. Mycel lo monta y lo sirve desde tu Nodo. Tú defines su flujo: los pasos por los que lleva la conversación. El mismo asistente responde por cualquier canal (tu web, Telegram, WhatsApp o Slack), porque el flujo es uno solo y el canal solo cambia por dónde entran y salen los mensajes.
1. Cómo crear uno
El constructor (Chatbots → Nuevo chatbot) va en tres pasos que puedes recorrer en cualquier orden sin perder nada: ¿qué quieres montar?, tu negocio y el flujo. Publicar está siempre a mano para quien ya sabe lo que hace. Dentro del primer paso hay tres caminos, del más rápido al más fino:
- Descríbelo y Mycel lo monta. Escribe qué quieres («un asistente para mi gestoría que resuelva dudas de nóminas e IVA y derive al asesor de cada oficina») y el modelo de tu Nodo redacta el flujo entero, con todos sus caminos. Suele tardar menos de un minuto.
- Parte de una plantilla. Hay 17, y cada una se ve como una tarjeta que dice de cuántos pasos consta, qué datos pide y si usa tus documentos, pasa a una persona o avisa a tu CRM: atención al cliente, captación de clientes potenciales (normal y avanzada, con envío al CRM), reservas/citas, FAQ documental, soporte técnico con escalado, cualificación B2B, encuestas, agendar demo, quejas, RRHH, e-commerce y sectoriales (inmobiliaria, clínica, restaurante, seguros, asesoría).
- Editor visual. Cada paso es una tarjeta que arrastras. Pulsas una para cambiar lo que dice, qué datos pide y a qué paso pasa después. Es el mismo flujo, dibujado.
Elegir una plantilla o generar un flujo reemplaza el que tengas. Si ya habías trabajado en él, Mycel te lo pregunta antes en vez de machacarlo.
El cuarto camino: montarlo conversando (cuatro pasos)
En la propia pantalla de Chatbots, bajo tu lista, está «Montar un chatbot en un canal»: el camino corto y sin formularios si lo que quieres es un bot de Telegram, WhatsApp o Slack. Eliges el canal y el asistente te lleva de la mano, marcando en qué paso estás; se puede cancelar en cualquiera.
- Credenciales. Te las pide de una en una, explicando de dónde sacar cada una. Los secretos transitan por el relevo durante la configuración sin persistirse y se guardan cifrados en el Nodo.
- Comprobación. Telegram y Slack se comprueban contra su API antes de seguir. WhatsApp no: la Cloud API de Meta no ofrece esa comprobación, así que ahí solo se valida el formato y la propia pantalla te lo advierte. Si falla la red, hay un botón para reintentar (no te pide un dato nuevo, porque no falta ninguno).
- Qué debe resolver. Lo describes con tus palabras y el modelo de tu Nodo deriva el flujo de conversación. Puede tardar cerca de un minuto: lo está pensando tu equipo, no nuestros servidores.
- Revisar y publicar. Ves el flujo montado y puedes reescribir lo que dice cada paso. Pones el nombre de tu empresa (rellena los huecos del texto) y publicas.
Te puedes equivocar sin empezar de cero: los datos ya introducidos aparecen como etiquetas y pulsando una vuelves a introducirla. Y si cancelas a medias, el Nodo borra de verdad lo que habías escrito, no solo la pantalla.
Copia la dirección de aviso cuando te la enseñe. Si publicas para WhatsApp o Slack, esa dirección lleva un secreto dentro y solo se muestra ahí: el panel de Chatbots no la vuelve a enseñar. Sin pegarla en Meta o en Slack, tu asistente no recibe ni un mensaje.
Un asistente que dejas a medias caduca a los 7 días y se borra solo del Nodo. Es a propósito: lo que escribiste sobre tu negocio antes de terminar no tiene por qué quedarse en el disco para siempre.
2. El flujo: pasos y salidas
Un chatbot es una lista de pasos unidos por salidas:
- Paso: una parada con un objetivo. Puede decir algo, pedir datos (nombre, email…), responder solo desde tus documentos, o pasar la conversación a una persona.
- Salida: «si el visitante pide una cita → paso reservar». Dentro de cada paso el modelo habla con naturalidad; el flujo es lo que pone el orden.
- Acción: un paso puede hacer algo, no solo conversar. Cuando recoge los datos de un cliente potencial, los envía a tu CRM y te avisa por Telegram. El bot trabaja de verdad.
3. Dónde y cómo conectarlo
- Tu web (WordPress, PrestaShop, Shopify, HTML, PHP): copia el trozo de código que te damos y pégalo al final de tu página, antes de
</body>. Muestra una burbuja de chat y avisa de que es una IA (AI Act). - Telegram: crea un bot con
@BotFather, pega su clave al publicar. Tu Nodo va a buscar los mensajes y responde con el mismo flujo. - WhatsApp (Cloud API de Meta): pega el
access_tokeny elphone_number_id. Configura el aviso automático con la dirección que te da Mycel (lleva un secreto para que nadie más pueda escribirle). - Slack: pega el
bot_tokeny apunta el Event Subscriptions a la dirección con secreto que te da Mycel.
Sin credenciales de WhatsApp/Slack no pasa nada: publícalo para la web o Telegram y añade los otros canales cuando los tengas, es el mismo bot.
4. Borrador, en marcha y pausado
Un chatbot recién montado es un borrador: se abre, se prueba y se cambia, y no habla con nadie. Sale a atender cuando pulsas Poner en marchaen su ficha, y solo entonces. Vale igual si se lo pides a Mycel en una sesión: lo que te deja es un borrador. Poner un chatbot a hablar con tus clientes en tu nombre es una decisión, no lo que pasa por guardar.
Pausar lo apaga sin destruir nada: flujo, canales, documentos y conversaciones se quedan como están, y al reactivarlo vuelve con el mismo enlace, sin tocar la web donde lo tengas pegado. Mientras está pausado, quien abra ese chat lee que no está disponible. Es la salida para «hoy no quiero que conteste», que antes solo se conseguía borrándolo.
Guardar un cambio en uno que ya atiende sale en vivo, en el mismo enlace y sin versiones anteriores a las que volver. Lo que sí necesita volver a pegarse en tu web es el aspecto (título, saludo, aviso de IA y color), porque viaja dentro del trozo de código; el flujo y los documentos se actualizan solos.
5. Quién puede hablar con él
Por defecto, cualquiera que tenga su trozo de código: es lo que quieres para el chat de tu web. Puedes ponerlo en «solo las personas de este Nodo» y entonces nadie de fuera le escribe, aunque tenga el código: hay que entrar en Mycel y ser de tu equipo, y eso lo comprueba el servidor en cada mensaje. Un chatbot así no atiende por Telegram, WhatsApp ni Slack, porque en esos sitios quien escribe es un número de teléfono o una cuenta ajena y no hay forma de saber si es de los tuyos.
Es un eje distinto de quién lo administra (eso es el rol en el Nodo: quien lo gestiona lo edita, lo pone en marcha y lo pausa) y de por dónde atiende (los canales).
6. Seguimiento y mejora
En el panel de cada chatbot ves las conversaciones (cuántas, escaladas a persona, el último mensaje) para ajustar el flujo. Pulsa Editar flujo y se abre el editor visual con todo cargado; guardas y se actualiza en su sitio, con el mismo enlace.
7. Privacidad y seguridad
- El flujo, los documentos y las conversaciones se persisten en el Nodo, no en la plataforma. De cada bot, el servidor guarda la ficha administrativa: su identificador público, de qué cuenta es, qué Nodo lo sirve, el título que le pusiste, las claves que protegen sus direcciones de entrada, si es público o solo para tu equipo y, si se lo asignaste, quién es su responsable. Los turnos transitan por el relevo; un canal o modelo API procesa además el contexto necesario bajo sus propias condiciones.
- Las claves de sus canales se guardan cifradas en el disco del Nodo, con la misma caja que las Conexiones. La clave de cifrado se inyecta o vive en el almacén de configuración del sistema, separada de las fichas cifradas. Para llegar al Nodo, la credencial viaja por el servidor de Mycel, que la retransmite y no la conserva. Esto protege una copia de datos o un fichero suelto; quien controle la cuenta o el proceso del Nodo puede usar sus credenciales.
- Aviso de IA obligatorio en todos los canales (AI Act, ago-2026).
- La dirección pública va protegida: hay un tope de mensajes por minuto, la dirección de tu bot es tuya y no se puede reclamar, cada aviso automático que le entra lleva su secreto (y el de Slack comprueba además la firma de Slack), y los avisos que el bot manda a tu CRM pasan por un filtro que comprueba a dónde apuntan.
Recomendado servirlo desde un Nodo Cloud europeo para que esté disponible 24/7 y los datos permanezcan en la UE.
Atención humana: cuando el bot pasa la conversación a una persona
Un chatbot bien montado sabe hasta dónde llega. Cuando un visitante pide hablar con alguien, la conversación se escala: el bot se aparta y aparece en Atención humana, con el número de las que siguen esperando en el menú y en el Nodos. Respondes desde ahí y tu mensaje le llega al visitante por su mismo canal, sea la web, Telegram, WhatsApp o Slack.
Cada tarjeta es un bot, con sus conversaciones escaladas, cuántas están sin responder y quién es el responsable si se ha asignado. Al abrir una ves la transcripción entera (turnos del Visitante, del Bot y de cada persona que haya intervenido, con su nombre) y escribes debajo. Mientras atiendes tú, el bot no vuelve a meterse: cada mensaje que mandas renueva ese turno tuyo, y el bot solo vuelve a responder si la conversación se queda un cuarto de hora sin que intervenga nadie. Está pensado para que un visitante que escribe al día siguiente no se quede esperando a una persona que ya cerró el portátil.
«Sin responder» significa algo concreto
Una conversación cuenta como pendiente cuando está escalada y el último turno no lo escribió una persona. Ese es el número del distintivo del menú y el del aviso de Nodos: siempre el mismo, porque lo calcula el servidor una vez y no cada pantalla por su cuenta.
Quién ve y quién responde
Las conversaciones de un bot no las ve todo el equipo del Nodo. El reparto es este, y conviene saberlo antes de chocar con él:
- Dueño y administrador del Nodo: ven, responden y asignan responsable.
- Supervisor: ve las conversaciones y no puede responder. Es un rol de auditoría, y contestarle a un cliente no lo es.
- Operador: solo ve los bots que le hayan asignado; en ellos responde como el dueño. Sin asignación, el bot no le aparece.
- La persona asignada a un bot lo ve y lo responde, sea cual sea su rol.
Asignar un responsable se hace desde Chatbots y es lo que convierte «alguien contestará» en «contesta esta persona»: además de darle acceso, es el contacto al que el bot avisa al escalar.
El Nodo del chatbot tiene que estar encendido. Las conversaciones, como el propio bot y las credenciales de sus canales, viven allí: Mycel solo hace de cable. Con el Nodo apagado la pantalla te dice exactamente eso, y no «no hay conversaciones»; responder devuelve un aviso claro en vez de perder tu mensaje. Si lo que falla es tu rol, también te lo dice, para que no confundas «no puedo» con «está roto». Ver Equipos.
Conexiones: las cuentas que usa tu agente
Conexiones es la pantalla donde Mycel se enchufa a lo que tu empresa ya usa: tu facturación, tu CRM, tu tienda. Hace una sola cosa: guardar y gestionar credenciales para que el agente pueda usarlas en tus tareas. Cada cuenta es una tarjeta con su servicio, su nombre, de quién es y sus botones de editar y borrar. (Montar un chatbot para un canal, que antes vivía aquí, está ahora en Chatbots.)
Esta pantalla necesita un Nodo encendido para hacer nada, y no es un capricho de la interfaz: las credenciales se cifran en el Nodo, así que sin Nodo no hay dónde guardarlas. Con todos apagados entras igual, pero lo que verás es un aviso de que hace falta conectar uno. Si el Nodo es de otra persona, hace falta ser su dueño o su admin.
Cómo está repartida la pantalla
Manda «Tus cuentas»: la lista de lo que ya tienes conectado, con su nombre y el Nodo donde está guardada cada una. El catálogo de servicios para añadir una tú está plegado tras el botón «Añadir una cuenta a mano» y se abre solo si lo pides.
Ese reparto dice lo que es normal y lo que es la excepción, y conviene leerlo así: lo habitual es pedírselo al agente en una sesión. Cuando le falte una cuenta para terminar tu tarea, te pone él la ficha del servicio y la rellenas ahí mismo, sin salir de lo que estabas haciendo. El catálogo sigue estando para el otro caso, que también es real: ya tienes la clave delante y la quieres guardar. Pulsas el servicio y te pide solo los datos que ese servicio necesita.
Conexiones: tus cuentas, cifradas en tu equipo
Una Conexión es un juego de credenciales con nombre. Se guarda cifrada en tu Nodo, en una carpeta interna de ese equipo, y el servidor de Mycel solo ve la ficha: el nombre que le pusiste, qué servicio es y los datos que no son secretos (de un buzón, por ejemplo, el servidor, el puerto y el usuario, que ves al editarla; la lista enseña solo qué campos hay, no sus valores). La contraseña no se envía a la plataforma ni al modelo: el Nodo la usa únicamente frente al servicio de correo. Lo mismo ocurre con los permisos de acceso que guarda para Gmail o Microsoft 365.
- Se comprueba antes de guardar. Cuando el servicio lo permite, Mycel entra de verdad con esas credenciales antes de darlas por buenas. Si el servicio contesta que no, no se guardan: una contraseña guardada «por si acaso» es el dato de más que no queremos en tu disco. Un buzón se comprueba siempre; si lo que falla es la red y no el servicio, la conexión de un conector HTTP sí se guarda, y te lo dice con esas palabras («guardada, pero no pude comprobarla en vivo») para que no la des por buena.
- Varias cuentas del mismo servicio. Atención, facturación, cada oficina: les pones nombre y las distingues.
- El agente las usa por su nombre. «Pásame las facturas de marzo de Holded» funciona porque el Nodo resuelve la credencial en casa; el modelo nunca la ve.
Correo: leer tu bandeja, y responder o escribir con aprobación
Un correo enviado lleva tu dominio y tu firma, y no se puede retirar. Por eso Correo no atiende sola: enseña tu bandeja y redacta un borrador que tú apruebas, editas o descartas. Cuando lo apruebas, el correo sale de verdad desde tu propio buzón. La persona sigue decidiendo, y no hay forma de quitarla de en medio.
Se puede responder a un correo de la bandeja y se puede escribir uno nuevo, con el botón «Escribir», que se despliega en la propia pantalla. Los dos caminos acaban en el mismo sitio: un borrador delante y el mismo «Aprobar y enviar».
Cómo está repartida la pantalla
Es un programa de correo normal: arriba eliges la cuenta, debajo tienes la lista de correos y a la derecha el mensaje y su borrador. Eso es todo lo que se usa a diario. Lo que se toca una vez está detrás del botón «Cuentas» de la cabecera, que abre su propia pantalla, y se vuelve con el mismo botón o con la tecla Escape. Dentro está la lista de tus buzones, cada uno con lo suyo:
- Cómo responde ese buzón. Sus instrucciones («aquí solo llegan facturas de proveedores; confirma recepción y no comprometas fecha de pago») y su carpeta de documentos. Se abre buzón por buzón, y vale solo para él.
- Sus credenciales. Aquí también se añade una cuenta nueva y se borra una existente.
No hay un tono para toda la empresa: se trabaja buzón por buzón, porque una gestoría no contesta igual desde facturacion@ que desde soporte@. Al redactar se apilan dos textos tuyos y manda el más concreto: el tono de ese buzón, y encima lo que escribes en qué quieres responder para ese correo.
Todo esto se guarda en tu Nodo, no en nuestro servidor: es texto sobre tu negocio y una ruta de tu disco. Al borrar una cuenta se va con ella.
Añadir tu buzón (IMAP para leer, SMTP para responder)
En Correo → Cuentas añades el buzón de tu empresa. Necesitas los datos del servidor de entrada (normalmente imap.tudominio.es o mail.tudominio.es, puerto 993): están en el panel de tu hosting o en la configuración de Outlook o Thunderbird. Puedes añadir tantos buzones como quieras y darles nombre.
El servidor de salida (SMTP) es opcional y va en esa misma conexión: si lo dejas en blanco se usa el mismo host de entrada y el puerto 587, que es lo correcto en la mayoría de los hostings españoles; de los proveedores que Mycel ya conoce (Gmail, Microsoft 365) sabe además su servidor de salida y lo pone él. Rellénalo si tu proveedor los tiene separados. Va junto y no aparte a propósito: leer y responder son el mismo buzón, así que son la misma credencial y tienen el mismo dueño. Nadie puede responder desde un buzón que no puede leer.
- Entra tu Nodo, no nosotros. Quien se conecta a tu servidor de correo es tu equipo, con la contraseña que guarda cifrada y por una conexión cifrada. Ni el servidor de Mycel ni nosotros vemos tu contraseña ni tus correos.
- Leer es solo leer, y de verdad. El Nodo abre el buzón en modo consulta: no marca nada como leído, no mueve y no borra. Tu bandeja queda exactamente como estaba.
- La contraseña nunca sale sin cifrar. Al enviar, si tu servidor no ofrece conexión cifrada, el Nodo corta antes de mandarla y te lo dice, en vez de intentarlo igual.
- El correo llega ya legible. El Nodo traduce el correo a texto en tu equipo. La versión con formato de un correo ajeno no entra en el panel: podría traer instrucciones escondidas dentro.
Gmail y Microsoft 365
Esas dos ya no aceptan tu contraseña de siempre, así que tienen su propia entrada: en Correo → Cuentas, el botón «Añadir un buzón de Gmail o Microsoft 365». Se entra con OAuth2, el permiso que tú das desde tu cuenta de Google o de Microsoft y puedes retirar cuando quieras. En Gmail sirve además la contraseña de aplicación por la entrada normal, si la prefieres.
Lo que hay que hacer una vez: registrar tu propia aplicación en Google Cloud o en Azure y autorizar tu buzón. De ahí salen tres datos (client_id, client_secret y refresh_token) que pegas en el formulario. A partir de ahí tu Nodo se saca solo los permisos de acceso, cada vez que abre el buzón, y no vuelves a tocar nada: eso es lo que hace que funcione también en una tarea programada de madrugada y no solo mientras miras la pantalla.
El límite honesto: Mycel todavía no abre el navegador para pedirte permiso y hacer ese registro por ti, así que el alta de Gmail y Microsoft 365 es más trabajo que la de un correo de hosting, y se hace una sola vez. Si revocas el permiso desde tu cuenta de Google o de Microsoft, la conexión deja de funcionar y hay que volver a autorizarla: es así a propósito, el permiso lo mandas tú.
La documentación de cada cuenta
En la ficha de un buzón puedes darle una carpeta de tu equipo con lo que haga falta para contestar desde ahí: tarifas, condiciones, modelos de escrito, el histórico de un cliente. Mycel la lee e indexa en tu máquina (los documentos no se copian a ninguna parte y el índice se queda dentro de la propia carpeta), y al redactar busca lo que viene a cuento y cita de dónde sale cada dato en vez de inventárselo. Es la diferencia entre «no puedo confirmarle el plazo» y «según sus condiciones, 30 días desde la factura».
Es por cuenta, no general, porque una gestoría no mira los mismos papeles para contestar desde facturacion@ que desde laboral@. Si añades documentos nuevos a la carpeta, pulsa Guardar y releer los documentos. La carpeta tiene que ser una de las que el dueño del Nodo te haya concedido: es el mismo reparto que gobierna el explorador de archivos y las tareas.
Hace falta en el Nodo un modelo que busque dentro de tus documentos para construir el índice (con Ollama, por ejemplo nomic-embed-text). Si no lo hay, la pantalla te lo dice al guardar en vez de callarse; el borrador se sigue redactando, solo que sin citar documentos.
Sin buzón añadido: la pantalla te invita a conectarlo
Mientras no tengas ningún buzón que leer, Correo no enseña correo de nadie: enseña una invitación a conectar el tuyo, con los dos caminos delante y los datos que hace falta buscar. Aquí no hay correos de ejemplo. Los hubo, y se retiraron: un gestor de correo que te recibe con correspondencia inventada no te deja comprobar nada, y quien decide meter aquí el correo de su despacho no necesita una demostración, necesita su bandeja.
El borrador: dos textos tuyos, y no son el mismo
Las instrucciones de la cuenta (Cuentas → ese buzón → «Cómo responde») cambian poco y dicen a qué se responde desde ESE buzón, y solo desde ese. Y qué quieres responder se escribe junto al borrador, porque cambia en cada correo: «que sí, que se lo mandamos el jueves», «que la factura ya está pagada». Sin ese último, el borrador sale correcto y genérico, que es justo el que nadie llega a enviar. Puedes reescribirlo y pulsar Rehacer las veces que haga falta, sin perder lo escrito.
Aprobar y enviar: sale de verdad, y lo mandas tú
Al pulsar Aprobar y enviar el correo sale: el Nodo habla SMTP con tu propio servidor y sale desde tu misma dirección, la que lee la bandeja, lo mismo si es una respuesta que si lo has escrito tú. Ya no se puede retirar.
No hay modo automático, y no es una casilla pendiente. Un correo enviado lleva tu dominio y tu firma, así que la última pulsación es de una persona que acaba de leer el correo y el borrador. Mycel automatiza lo caro: leer, entender y redactar. Aprobar, no. Si tu servidor de salida no te sirve, también se puede enviar a través de un proveedor de envío (Brevo, Mailgun, SendGrid).
Por qué el agente no manda correo solo
Hubo una herramienta con la que el agente respondía correos dentro de una tarea, sin que nadie aprobara nada. Se ha retirado.
El motivo es este. El agente lee tu bandeja, y un correo lo escribe cualquiera. Ese texto le llega al modelo igual que tus instrucciones, y ahí no hay una línea que separe «lo que me pide mi jefe» de «lo que pone en este correo». Si además el modelo pudiera enviar, bastaría con escribirte un correo preparado para que la respuesta se llevara datos tuyos. Y esa respuesta saldría con tu dominio, tu dirección y tu reputación, hacia alguien que se la va a creer. Es lo más grave que puede pasar en un producto así, y por eso es lo que se cierra: entre el modelo y el buzón de un desconocido hay ahora, siempre, una persona que ha leído lo que se va a mandar.
Hasta dónde llega esto, sin redondear. Retirar el envío automático cierra ese camino; no vuelve inmune al agente que lee correo. El agente sigue pudiendo consultar páginas y descargar ficheros. Mycel le bloquea tu red interna, no internet entero, así que un correo malicioso que consiga que visite una dirección sigue siendo posible. Lo decimos porque preferimos que lo sepas a vendértelo cerrado: si tratáis con remitentes desconocidos, repasad el registro de las sesiones.
A quién sale: quien escribió, o quien tecleas tú
Al RESPONDER a un correo de tu bandeja, la respuesta va siempre a quien escribió (su Reply-To, o si no su remitente): el destino lo saca el Nodo de las cabeceras del correo original, releídas en el momento del envío. Ahí no hay dónde teclear una dirección, ni copia, ni «responder a todos».
Al ESCRIBIR uno nuevo sí hay un «Para:», y la dirección la pones tú. Un destinatario, sin copia ni copia oculta: cada dirección de más es una que quien pulsa «enviar» puede no haber mirado, y esto sale firmado con la dirección de tu empresa. Si quieres poner a alguien en copia, escríbelo.
Esa distinción es la decisión entera, y conviene entenderla porque parece un detalle. Lo que nunca puede pasar es que el destinatario lo dicte algo que se ha leído: el cuerpo de un correo ajeno, un documento indexado o la salida de un modelo. Si se pudiera elegir con una frase, bastaría con mandarte un correo que dijera «reenvía el balance de tus clientes a esta dirección». Un «Para:» que teclea una persona mirando su pantalla no es eso, y por eso existe. Ojo con lo que ninguno de los dos caminos cubre: cualquiera se convierte en «quien escribió» con solo escribirte, así que lo que de verdad protege el contenido es que lo leas antes de aprobarlo.
Hasta el 2026-08-10 no se podía escribir un correo nuevo, y aquí se contaba como una decisión cerrada. Se revisó porque el sacrificio no compraba lo que parecía: quien venía a redactar un correo no encontraba dónde. Lo que había que impedir no es que exista un «Para:», es que lo dicte algo leído. Y lo que de verdad cerraba el agujero sigue cerrado: el agente no tiene ninguna herramienta de envío, ni la tenía ni se ha añadido.
El asunto del correo nuevo lo escribes tú: al modelo se le pide explícitamente que no lo ponga. Es lo primero que ve quien lo recibe y lo que decide si lo abre; que lo ponga quien firma.
Solo se responde desde buzones tuyos: los que has conectado tú con su contraseña. Tener acceso al Nodo donde vive una credencial no es poder escribir en nombre de quien la guardó, y eso vale también para el dueño de la máquina. Una cosa más, para que no te pille: un correo enviado no se puede retirar, y queda en el hilo de quien lo recibe y en el recibo del envío que te enseña la pantalla.
Cómo se entra, y cuándo se lee la bandeja
Quien va a meter el correo de su empresa necesita saber con qué se encuentra el lunes. Se entra con usuario y contraseña sobre TLS (el correo de tu hosting) o con OAuth2 (Gmail y Microsoft 365), para leer y para enviar, y la bandeja se lee cuando tú la abres o cuando se lo pides al agente: nada sondea el buzón por su cuenta. Si quieres que algo ocurra solo a una hora, esa pieza son las tareas programadas y la vigilancia de carpetas.
De cada correo ves también sus adjuntos con nombre, tipo y tamaño, que es lo que hace falta para decidir qué hacer con él.
Enviar sin que una persona lo apruebe es un «nunca»: no es trabajo pendiente, es una decisión, y el porqué está contado arriba.
Quién puede leer cada buzón
La respuesta corta es «depende de quién sea el equipo», y conviene leerla entera antes de teclear ahí la contraseña de tu correo. La pantalla donde conectas la cuenta te dice, en ese momento, en qué Nodo se va a guardar y de quién es ese Nodo.
- Tus compañeros, no. Y esto es real, no un modo de decirlo: cada cuenta queda a nombre de quien la conectó. Otra persona del equipo no la ve en su lista, no puede abrirla desde esta pantalla y no puede pedírsela a su agente: el Nodo recibe con cada tarea la lista de buzones de quien la lanza, y los demás ni aparecen por su nombre. Da igual que sea administradora del Nodo.
- Quien administra la máquina, sí. Si conectas tu buzón en el Nodo de tu empresa, quien es dueño de ese Nodo puede leerlo, desde esta pantalla y desde su agente. No es un fallo ni un permiso que se nos haya olvidado poner: el equipo es suyo, y en una empresa las cuentas de trabajo son de la empresa. Lo que no puede es responder desde tu buzón: un correo con tu dirección va firmado por ti, y eso se queda para su dueño.
- En tu propio Nodo, solo tú. Un Nodo doméstico o un servidor cloud tuyo no tiene más dueño que tú, así que la pregunta ni se plantea.
De ahí la regla práctica: si quieres que no llegue nadie más que tú, la respuesta es tu propio Nodo, no una casilla dentro de Mycel. Elegir dónde vive tu correo es la decisión, y por eso te la ponemos delante cuando la tomas.
Y sin maquillarlo. Aunque no dejáramos entrar por la pantalla, quien tiene el Nodo en su mesa tiene el disco. Con acceso a esa máquina, o con permiso para ejecutar comandos en ella, se llega igual al almacén cifrado: la llave está en ese mismo equipo. Preferimos decirlo a prometer una separación que el sistema no sostiene: la separación entre compañeros es real; la separación frente al dueño de la máquina no lo es. Lo mismo vale, un escalón más allá, para quien administre el servidor físico de un Nodo cloud. Está desarrollado en Seguridad.
Y no hay interruptor de «compartir con el equipo»: si dos personas atendéis info@empresa.com, cada una lo conecta con la contraseña que le hayan dado, y cada una le pone su tono. El email es el email: quien reparte el acceso a un buzón es quien reparte su contraseña, y eso pasa en vuestro proveedor de correo, no aquí. Duplicarlo dentro de Mycel era una segunda opinión sobre la misma puerta. Ver Equipos.
Pedírselo al agente: buscar y contar en el buzón
El agente también lee la bandeja por ti, sin que abras esta pantalla. Se le pide en una tarea normal, con tus palabras. Puede buscar por asunto, por remitente, por fechas y por leídos o sin leer, y combinarlo todo: «cuántos correos me ha mandado Hacienda este mes», «resume los que llevan “factura” en el asunto desde el 1 de julio».
Cuando le preguntas cuántos hay, la cifra la cuenta tu servidor de correo sobre el buzón entero, no el agente contando lo que se le enseña. Importa porque una bandeja de gestoría tiene decenas de miles de correos: una cuenta hecha sobre una muestra sale mal y parece bien.
Es la misma conexión y las mismas reglas de arriba, ni una más ni una menos: el agente alcanza exactamente los buzones que tú alcanzas en esta pantalla. Tampoco marca nada como leído. Lo que no hará es contestar: te dejará el texto. Cómo funcionan las tareas, en Primeros pasos.
Automatizaciones: encargos que se ejecutan solos
Un encargo que se repite sin que tú estés delante: por tiempo («cada lunes a las 9 revisa la carpeta de facturas y hazme un resumen») o por cambio en una carpeta («cuando entre un PDF aquí, extráeme los datos»). Las ves todas en Automatizaciones, en el menú.
Cómo se crean
Pidiéndoselo al agente en una sesión normal, con tus palabras. No hay que rellenar horarios en una tabla: el agente entiende «cada lunes a las 9», «cada hora», «dentro de un minuto» o «cuando entre un fichero en esta carpeta». Registra la automatización y te confirma qué ha programado. Si le pides algo repetido y lo hiciera una sola vez, la propia tarea se marca como incorrecta y te lo dice: programar y hacer no son lo mismo.
- Por tiempo: cada N minutos/horas, cada día a una hora, un día concreto de la semana a una hora, o una sola vez dentro de un rato.
- Por fichero: vigila un espacio de trabajo y se dispara cuando entra o cambia un fichero (y, si lo pides, en sus subcarpetas). No mira el reloj: salta en cuanto el archivo aparece.
El reloj vive en tu Nodo
Ni el horario ni el contenido del encargo se guardan en el servidor de Mycel: viven en tu Nodo, igual que todo lo demás (ver Soberanía). Consecuencia directa y buscada: con el Nodo apagado no se ejecuta nada, y la pantalla lo dice con esas palabras en vez de enseñarte una lista vacía. Si necesitas que se disparen a las 3 de la mañana, ese Nodo tiene que estar encendido; para eso está el Nodo Cloud.
Qué puedes hacer con cada una
- Ejecutarla ahora, sin esperar a su hora, para comprobar que hace lo que creías.
- Pausarla y reanudarla. Pausada sigue en la lista: se para, no se pierde.
- Borrarla.
- Asignarle un responsable del equipo (operador o administrador): la ve en su lista, puede pausarla y sus ejecuciones quedan trazadas a su nombre. Ver Equipos.
De cada una se dice cómo fue la última vez, no solo cuántas veces ha corrido: «5 ejecuciones» se lee como cinco aciertos y podían ser cinco fallos seguidos. Si la última falló, sale el error. Un Nodo antiguo no manda ese dato y entonces no se afirma nada, que no es lo mismo que decir que salió bien.
Los resultados se anexan a la sesión que pidió la automatización, así que el historial de cada disparo se lee entero ahí. Y una automatización corre a nombre de quien la creó, con sus permisos: en cada disparo se vuelven a preguntar al servidor, así que quitarle a alguien la capacidad de ejecutar comandos o revocarle un buzón surte efecto en el siguiente. Ver Equipos.
La carpeta es la excepción, y conviene saberlo: queda fijada en la automatización el día que se crea, no se vuelve a consultar. Si le estrechas a alguien las carpetas concedidas, sus automatizaciones ya programadas siguen apuntando a la que tenían. Para cortarlo del todo hay que borrarlas: el dueño del Nodo y sus admin las ven todas en Automatizaciones y son los únicos que pueden borrarlas (pausar puede además el responsable asignado).
Equipos: compartir Nodos, permisos y trazabilidad
Una empresa puede dar de alta un Nodo potente (o varios) y dejar que sus trabajadores lo usen, con permisos al detalle. Es como compartir un repositorio en GitHub: invitas por email a un usuario ya registrado en Mycel (no se envían correos) y le das un rol. El Nodo debe estar activo para gestionar su equipo: tiene su propio almacenamiento (en el equipo local o en tu servidor cloud), y solo un Nodo conectado puede enseñar sus carpetas reales.
Roles por Nodo
- Admin: co-responsable. Usa el Nodo, gestiona los accesos y ve/exporta toda la actividad.
- Operador: ejecuta tareas y ve/exporta solo las suyas.
- Supervisor: solo lectura. Ve y exporta toda la actividad del Nodo (el gerente que necesita saber qué hace Mycel en cada equipo).
Permisos de carpetas del Nodo
El Nodo es una máquina con su propio almacenamiento. Para cada trabajador eliges a qué carpetas del Nodo accede, explorándolas en vivo: «Ninguna (carpeta aislada)», «Solo las que elija» (p. ej. la del Cliente A, y sus subcarpetas) o «Todas las del Nodo». Así el asistente de un operador accede a los ficheros del Cliente A pero no a los del Cliente B, según su trabajo. Los accesos se puedeneditar y quitar cuando quieras. Si te falta una carpeta, el explorador tiene un botón Nueva carpeta para crearla en el Nodo sin entrar por la terminal del servidor: es justo lo que hacía falta para dar de alta un servidor recién alquilado.
Este reparto vale para cualquier rol, incluido el Admin: gestionar el equipo no es una llave maestra sobre los datos. Un admin al que le pusiste «ninguna carpeta» no explora el disco del Nodo, y uno con carpetas concedidas solo ve (y solo puede conceder a otros) lo que él mismo tiene. Son dos ejes a propósito: el rol dice qué operacionespuede hacer alguien; esto, sobre qué datos.
Tampoco se sale por la puerta de atrás: la ruta se resuelve de verdad antes de decidir, así que ni con .., ni con una ruta absoluta, ni con un acceso directo. Una junction de Windows (que cualquiera puede crear, sin ser administrador) colocada dentro de la carpeta del Cliente A y apuntando a la del Cliente B no sirve para leer ni para escribir allí.
La capacidad que se concede aparte
Hay algo que el reparto de carpetas no puede contener, y por eso es un permiso independiente que viene apagado:
- Ejecutar comandos del sistema. Quien lo tiene alcanza lo que alcance la cuenta que ejecuta el Nodo, incluidas tus credenciales guardadas. No es un contenedor: si le das esto, le das la máquina. Un miembro puede trabajar con documentos, datos, informes y chatbots sin tenerlo.
El correo no se reparte con permisos
Aquí hubo dos casillas más, «leer el correo» y «responder el correo», y se retiraron. En su lugar hay dos reglas más simples y más difíciles de equivocar:
- Cada cuenta es de quien la conecta. Se da de alta con su contraseña en Correo y queda a su nombre: un compañero no la ve, no la abre y no puede pedírsela al agente, ni siendo administrador del Nodo. Si dos personas atendéis soporte@empresa.com, cada una lo conecta por su lado, con su tono y su contexto. El email es el email: quien reparte el acceso a un buzón es quien reparte la contraseña, y eso pasa en vuestro proveedor de correo, no en Mycel.
- El dueño del Nodo es la excepción, y se dice en pantalla. Los buzones conectados en su máquina los lee él: es su equipo, y en una empresa las cuentas de trabajo son de la empresa. Responder desde ellos, no. Quien necesite un buzón privado frente a todo el mundo necesita su propio Nodo, no un permiso: está entero en quién puede leer cada buzón.
- El agente lee y redacta; enviar lo aprueba una persona. No hay permiso que active el envío automático, porque no existe el envío automático. Por qué, justo debajo.
Actualiza los Nodos antes de repartir. Para que Mycel pueda garantizar que un miembro no ejecuta comandos, o que solo abre sus buzones, el Nodo tiene que saber aplicar ese límite. Un Nodo con una versión anterior no sabe, y entonces Mycel prefiere rechazar la tarea antes que prometer un límite que no se cumple: la persona verá un aviso pidiendo actualizar el Nodo, con el enlace para hacerlo. Al dueño no le afecta: en su propia máquina no hay nada que restringir.
Para supervisión de solo lectura, sin ejecutar ni tocar la máquina, usa el rol Supervisor: no ejecuta comandos, así que esa conversación ni se plantea. Y si dos grupos no deben ver los datos del otro, no es cuestión de permisos: hace falta un Nodo por oficina.
Trazabilidad y exportación (lo que exige la UE)
Cada tarea queda etiquetada con quién la ejecutó y en qué Nodo. Desde el panel, el dueño o un supervisor pueden exportar toda la actividad del Nodo en un JSON: las sesiones con su registro completo (qué pensó y qué hizo el agente), las conversaciones de los chatbots (los datos de tus clientes) y las tareas programadas. Todo vive en el Nodo (el equipo del dueño), nunca en mycel.es, y es portable como exige el derecho de acceso y portabilidad del RGPD.
Asignar chatbots y automatizaciones a un responsable
Cada chatbot y cada tarea programada del Nodo puede tener un responsable(un miembro con rol operador o admin): se asigna desde la ficha del chatbot o desde la automatización. El responsable ve las conversaciones de sus bots (y solo las de los suyos), recibe sus escalados, y las ejecuciones de sus automatizaciones quedan trazadas a su nombre. El dueño, los admin y los supervisores lo ven todo; un operador sin asignaciones no ve ninguna conversación. Asignar es cosa de quien gestiona el Nodo (su dueño o un admin), y solo se puede nombrar a un operador o a un admin: un supervisor no, porque responderle a un cliente no es auditar.
Escalado a una persona y atención en vivo
Cuando un chatbot pasa la conversación a «una persona», Mycel avisa al responsable asignado (a su Telegram, que él pone en su Cuenta, o a su email; si el bot no tiene responsable, al destino fijo que configures: Telegram, email o un aviso automático a tu sistema de tickets) con el contexto y los datos recogidos. Además, la conversación aparece en el Atención humana de la web: el responsable la retoma en vivo, sus respuestas llegan al cliente por su canal original (el chat de tu web, Telegram, WhatsApp o Slack) y, mientras atiende, el bot se aparta y no interviene. Todo el contenido sigue viviendo en el Nodo; la plataforma solo lo retransmite a quien puede verlo.
El aviso sale por un canal que el bot TENGA, porque lo manda tu Nodo con tus credenciales, no nosotros por ti: el de Telegram necesita la clave del bot de Telegram, y el de email necesita que le des al asistente una clave de envío (Brevo o SendGrid) en su canal de correo. Sin ese canal, el destino sencillamente no entra en la lista de avisos. No se queda en silencio: el Nodo lo dice por su salida con el motivo exacto, y la conversación aparece igualmente en Atención humana, que es donde de verdad se atiende. El aviso automático a tu sistema de tickets no necesita credenciales de canal: es una dirección tuya.
Soberanía del dato y AI Act
Desde el 2 de agosto de 2026 son aplicables las obligaciones de transparencia del artículo 50 del Reglamento Europeo de IA en los supuestos que correspondan. El RGPD exige además protección por diseño y por defecto. Mycel aporta controles técnicos relacionados, no una certificación de cumplimiento:
- Ubicación elegible. El Nodo puede correr en tu equipo o en un servidor europeo. Con modelo local, el prompt permanece allí; con modelo API debes comprobar proveedor, ubicación y transferencias aplicables.
- Transparencia y trazabilidad. Cada acción del agente queda registrada en tu Nodo, con verificación de resultados; los chatbots que generes avisan de que son una IA.
- Sin retención en el servidor. El servidor de Mycel es un relevo sin estado: no guarda el contenido de tus tareas ni tus documentos.
Mycel es la herramienta que te aporta soberanía y control; la responsabilidad última del cumplimiento normativo es de cada empresa según su caso de uso.
Espacios: dónde trabaja Mycel
Por defecto cada tarea trabaja en una carpeta aislada: perfecto para experimentos. Para que Mycel trabaje sobre un proyecto tuyo (código, documentos, datos), registra su carpeta como un espacio en Espacios (ruta absoluta en el disco del equipo donde corre el Nodo) y elígelo al crear la sesión.
- El agente empieza leyendo tu proyecto (estructura, README, manifiestos) y busca en el código antes de tocar nada.
- Hace cambios mínimos respetando tu estilo, y los verifica ejecutando el proyecto o sus tests.
El espacio es tuyo; su ubicación tiene una fuente
El espacio de trabajo pertenece a tu cuenta, pero la ruta queda vinculada al Nodo fuente donde la registraste. Hoy una sesión que use ese espacio solo se ejecuta en esa misma máquina: no se supone que la misma ruta del portátil exista también en el sobremesa o en un Nodo Cloud.
Una combinación con otro Nodo se marca incompatible antes de lanzar; no se prueba allí para acabar en «ruta no encontrada». Explorar siempre pregunta al Nodo fuente. Los espacios creados antes de que existiera este vínculo quedan sin fuente hasta que los vuelvas a vincular desde la máquina correcta: Mycel no la adivina.
Qué toca el agente ahí dentro
Un espacio de trabajo apunta a la carpeta de verdad, no una copia, y elegirla es la decisión de seguridad de la sesión. Esto es lo que alcanza el agente:
- Escribe, edita, mueve y borra ficheros dentro de esa carpeta, y el borrado alcanza también a subcarpetas enteras. Cada operación queda en la traza de la sesión, con su ruta.
- Los comandos que ejecuta corren con los permisos de la cuenta que abrió el Nodo, no dentro de un contenedor: llegan hasta donde llegue esa cuenta en la máquina. Por eso ejecutar comandos es un permiso aparte, y viene apagado para los miembros de tu equipo.
De ahí la recomendación: apunta el espacio de trabajo a la carpeta del proyecto, no a la raíz del disco ni a tu carpeta de usuario entera. Cuanto más estrecho es el destino, menos hay que revisar después.
Recetario: cómo aprende tu agente
El Recetario es la pantalla donde ves las dos cosas que sabe tu agente. No empieza en blanco y no aprende del trabajo de desconocidos. Son dos fuentes, y solo dos:
- El recetario curado. Un libro de recetas que escribimos y mantenemos nosotros, con el método que funciona en las tareas típicas (analizar un CSV, montar un entregable Office, investigar citando fuentes). Viaja con el producto: lo tienes desde la primera tarea, sin haber ejecutado ninguna.
- Lo que aprende contigo. Al terminar un encargo con éxito, tu agente destila su forma (el tipo de tarea, el tipo de entregable y las herramientas que hicieron falta), y esa receta solo se le sirve a tu cuenta. No cruza a otra, ni llega a la tuya lo aprendido en otra.
Los dos carriles se sirven con criterios distintos, y a propósito. Una receta aprendida tiene que ganárselo: solo se sirve cuando ha demostrado, con medición, que mejora el resultado frente a no usarla, y si no lo demuestra se aparta. Una curada se sirve además cuando encaja de lleno con la tarea que tienes delante, sin esperar a esa medición: la hemos escrito y revisada nosotros, así que no hace falta que se gane la confianza primero. La distinción no es cosmética: lo que nace de un éxito que se reporta a sí mismo se mide antes de servirse. Y lo que guarda es forma, no contenido: nunca el texto de tu encargo, ni tu código, ni nombres de archivo, ni rutas. Ese micelio, lo que crece en tu casa y se queda en ella, es lo que da nombre al producto. Detalles en Privacidad.
Admin: el pulso de la red y la limpieza de las recetas
Admin es el último apartado del menú lateral y solo aparece si tu cuenta tiene ese rol. Es el administrador de la plataforma, no el de un Nodo: quien administra un Nodo reparte carpetas y permisos sobre esa máquina, y eso se hace en Equipos. Aquí se mira la red entera.
Lo que hay dentro no es el contenido de nadie. Esta pantalla enseña cuántas cosas hay y cómo van, no lo que dicen: ni tus tareas, ni tus documentos, ni tus correos, ni las conversaciones de tus chatbots, que viven en tu Nodo y no en nuestro servidor. Ver Privacidad.
Las cifras de la red
Arriba, de un vistazo: cuentas dadas de alta, Nodos en línea sobre el total, espacios de trabajo registrados, tareas del último mes, cuántas se completaron y cuántas recetas hay. Si una consulta no llega, la pantalla lo dice con esas palabras en vez de enseñar una cifra a cero: no hay y no ha llegado son cosas distintas y no pueden parecer la misma.
Usuarios y su rol
La tabla lista cada cuenta con su correo, su fecha de alta y un desplegable de rol: Usuario o Administrador. Cambiarlo tiene efecto directo, y hay una casilla que no se puede tocar: la tuya. Quitarte el rol a ti mismo dejaría la plataforma sin quien la administre, así que ese desplegable sale deshabilitado y te dice por qué.
Recetas: qué se puede hacer con ellas
Una receta es lo que un agente aprendió al resolver algo y queda disponible para los demás. Esta tabla las enseña todas, con su origen (semilla, las que vienen de fábrica, o aprendida), las herramientas que usa, cuántas veces se ha usado, su calidad, sus fallos y su impacto. El impacto resume si esa receta está ayudando o estorbando al conjunto: suma cuando acierta, resta cuando falla y cuenta más cuanto más se ha usado. En negativo está contaminando.
- Inhabilitar la deja en cuarentena: sigue en la lista y deja de ofrecerse. Es lo que se hace con una receta dudosa, porque se puede deshacer con Reactivar.
- Eliminar la saca de la red y no se puede deshacer; pide confirmación por eso.
- Los filtros de la cabecera (Todas, Semilla, Aprendidas, En cuarentena) son para encontrarlas: no cambian nada.
Si una acción no se puede completar, la fila se queda como estaba y el aviso lo dice con esas palabras. Es a propósito: una tabla que se refresca sola después de un fallo haría creer que la receta se borró cuando sigue en la red.
Solución de problemas
- Windows: «Windows protegió su PC» (SmartScreen) al abrir el .exe
- Es el aviso normal de Windows para programas nuevos sin firma de fabricante; no significa que haya un virus. Pulsa «Más información» y luego «Ejecutar de todos modos». Solo aparece la primera vez.
- En macOS dice que no se puede abrir / desarrollador no identificado
- La primera vez ábrelo con clic derecho → Abrir (o quita la cuarentena con
xattr -d com.apple.quarantine mycel-mac-arm64). - Quiero cambiar la clave de emparejamiento guardada
- Abre el Nodo con
--resety pega la nueva. - «No tienes ningún Nodo conectado»
- El Nodo no está abierto o su clave es de un Nodo borrado. Ábrelo de nuevo y comprueba que dice «Esperando tareas».
- El Nodo dice «Clave de Nodo caducada: se regeneró desde el Panel»
- Este Nodo no se ha borrado: alguien regeneró su clave desde Nodos, y regenerar invalida el anterior al instante. No crees un Nodo nuevo (perderías su historial, sus permisos y las carpetas concedidas): copia el comando de conexión en Nodos → ficha del Nodo (el icono de copiar de su fila) y relanza el mismo Nodo. Si no has sido tú, el aviso es justo lo que querías ver: alguien está usando una copia de la clave vieja, y queda anotado con su dirección.
- Una persona del equipo recibe «Este Nodo usa una versión antigua…»
- Ese Nodo no sabe aplicar todavía el límite por miembro que hace falta: ejecutar comandos, o qué buzones de correo puede abrir cada persona. Mycel prefiere rechazar la tarea antes que prometer un límite que no se cumple. La salida es actualizar el Nodo (descarga el binario nuevo en Nodos → ficha del Nodo, el icono de copiar de su fila, y relánzalo: la clave guardada sigue valiendo y no hay que regenerar nada); en el caso de la de los comandos vale también concederle la capacidad en Equipo, si de verdad debe tenerla. Al dueño no le afecta.
- Dejé un asistente a medias y ya no está
- Los asistentes sin terminar caducan a los 7 días y el Nodo los borra solo, junto con lo que hubieras escrito. Es a propósito: esos datos no tienen por qué quedarse en tu disco para siempre. Vuelve a empezar en Chatbots → «Montar un chatbot en un canal»; son cuatro pasos.
- «Ese archivo pesa X y el límite de descarga por el relay es de 256 MB»
- Los ficheros del Nodo se descargan pasando por la plataforma, y ahí hay un tope. No se ha bajado nada a medias a propósito (mejor eso que un archivo cortado que parece bueno): cópialo directamente desde el equipo donde corre el Nodo. Si administras la instancia, el tope se puede cambiar sin recompilar.
- El Nodo conecta pero avisa de que no puede ejecutar tareas
- No hay ningún cerebro disponible: ni Ollama con modelos ni claves de API. Modo local: comprueba
ollama listy descarga un modelo (ollama pull qwen2.5-coder:14b). Modo API: relanza el comando del Nodo añadiendo--openai-key=…o--anthropic-key=…(o, mejor en un equipo compartido, con la variable de entornoOPENAI_API_KEY/ANTHROPIC_API_KEY: lo que va en el comando se ve en la lista de procesos). La propia terminal del Nodo te indica las dos opciones. - Elegí un modelo y la tarea usó otro
- El modelo que elegiste no está instalado en el Nodo que ejecutó la tarea. En vez de fallar, usó el mejor que tenía y lo dejó anotado en el registro de la sesión. Para usar el que pediste, instálalo en ese equipo con
ollama pull <modelo>. - En Windows: ¿necesito WSL, Git Bash o algo más?
- No, y de hecho es mejor no usar WSL. Ejecuta el comando de conexión en PowerShell o CMD de Windows: el Nodo es nativo, detecta y verifica el intérprete del sistema (cmd.exe) y las herramientas de archivos son multiplataforma. El Nodo es un programa: lo descargas y lo abres (y Ollama, si usas el modo local). Si el agente necesita una herramienta que no tienes (por ejemplo Python), te lo dirá en el registro de la sesión, con el enlace para instalarla.
- Errores «WSL (… - Relay) … execvpe(/bin/bash) failed»
- Estás ejecutando el Nodo dentro de WSL y su bash está dañado (un problema del propio WSL, frecuente tras actualizaciones de Windows). Mycel lo detecta y te lo dice en el registro de la sesión en vez de fallar en seco. La solución es sencilla: cierra esa terminal y lanza el mismo comando de conexión en PowerShell (tecla Windows → escribe «PowerShell»). Ahí los comandos del agente funcionan de forma nativa, sin WSL.
- «La carpeta de trabajo no existe en este equipo»
- La ruta ya no existe en el Nodo fuente del espacio: puede haberse movido, renombrado o borrado después de registrarla. Revisa la ruta en Espacios. En Windows usa el formato
C:\Users\tu-usuario\proyecto. - Errores 401/404/429 con modelos de API
- El registro de la sesión te lo explica: 401 = clave inválida (revísala en el comando del Nodo), 404 = ese modelo no existe en tu cuenta del proveedor (elige otro en el selector), 429 = cuota o saldo agotado en el proveedor.
- El agente termina sin hacer lo que pedí
- Los modelos pequeños se pierden con encargos enormes. Trocea: mejor tres tareas concretas que una épica. O elige un modelo más capaz en el selector (local más grande o de API). Cada éxito además aporta recetas que mejoran los siguientes.
- ¿Cómo elijo el modelo que usa el agente?
- En el selector de modelo (abajo a la izquierda del cuadro de tarea) eliges entre todos los modelos de tus Nodos conectados (locales y de API); la elección se recuerda y aplica a las siguientes tareas y seguimientos. También puedes fijar el modelo por defecto de un equipo con
--model=…en su comando de conexión.