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Buscar, valorar, descargar: en ese orden
La búsqueda devuelve candidatos con título, resumen, año y fuente, sin bajar nada. Es a propósito: así se puede descartar lo tangencial, lo que solo comparte las palabras de la consulta, antes de gastar tiempo y disco en ello.
De los elegidos se descargan los PDF en tandas, comprobando cabecera y tamaño mínimo. Un HTML de error o una página de captcha renombrada como .pdf no pasa el filtro, y eso es lo que evita acabar con una carpeta de ficheros que se abren rotos la noche antes de entregar.
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Sintetizar sin perder la procedencia
Con los PDF en la carpeta, se indexan y se consultan: cada respuesta llega con los pasajes y el documento del que salen. Preguntas «qué metodologías predominan» o «qué discrepancias hay sobre este efecto» y la respuesta viene con el sitio donde mirarlo.
La síntesis final (el estado de la cuestión, la tabla comparativa de estudios, el resumen por corriente) se entrega en Word o en Excel, en tu carpeta. Junto a ella tienes el CSV de procedencia con el título, el año y la fuente de cada artículo descargado.
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Lo que sigue siendo tuyo
El criterio de inclusión y exclusión. El agente aplica el que le escribas, y lo aplica igual a todos, que ya es una ventaja sobre hacerlo a mano un viernes. Pero decidir qué entra en una revisión es una decisión metodológica y la firma alguien.
Y la lectura crítica. Un resumen automático de un artículo no distingue un ensayo bien diseñado de uno flojo: te ahorra el cribado, no la lectura de los que importan.