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El archivo: fichas, notas simples y comparables
La nota simple del Registro y el certificado energético llegan en PDF con texto, así que de ahí se sacan a una tabla referencia catastral, superficie, cargas, titularidad o calificación sin teclear nada. Con esa tabla y las fotos, el agente redacta la ficha del inmueble con vuestro tono y os la deja en .docx o lista para pegar en el portal.
El mismo camino sirve para los comparables: una tabla de operaciones o de anuncios que mantengáis, perfilada y agrupada por zona, tipología y superficie, con el cálculo hecho por código sobre todas las filas y no estimado por el modelo. De ahí salen los gráficos y el informe de valoración que se enseña al propietario.
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El flujo: contactos que llegan a deshora
Las peticiones de visita entran de noche y en fin de semana, que es cuando la gente mira pisos. Un chatbot publicado desde el Nodo atiende esa franja, cualifica y recoge el contacto; lo tienes explicado entero en su propia página, incluido el requisito que no se puede saltar: un chatbot deja de responder cuando su Nodo se apaga, así que vive en un Nodo Cloud, un servidor que alquiláis a vuestro proveedor, no en el portátil de la oficina.
Después, el trabajo de oficina de siempre: el triaje de la bandeja cada mañana clasificando qué es propietario, qué es comprador y qué es proveedor, sin marcar ni mover nada del buzón; y los borradores de respuesta, que redacta la IA y aprueba y envía una persona.