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Partir de lo tuyo, no de la nada
Lo que sale bien es partir del material que ya tienes: el temario del año pasado, tus apuntes, la normativa del título, la bibliografía. Se registra esa carpeta y el agente la lee o la indexa antes de escribir nada, así que el resultado suena a tu asignatura y no a un texto genérico.
Si además hace falta traer algo de fuera, puede buscar en la web y extraer el contenido de las páginas que use, y para material académico descargarse los PDF de los estudios y citarlos. En las tareas del agente las fuentes sí van citadas, que es justo lo que necesitas para una bibliografía que alguien va a revisar.
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Qué ficheros produce y cómo se corrige
El dossier en .docx con su negrita real (no asteriscos de markdown colados en el texto), la presentación en .pptx a partir de la lista de diapositivas, los ejercicios y su solucionario, y los gráficos si el tema los pide. Todo cae en tu carpeta con su nombre, listo para abrir.
Antes de modificar o borrar un fichero, el Nodo guarda una copia de la versión anterior en esa misma carpeta. Así, «actualiza el tema 4 con la normativa nueva» reemplaza el fichero en vez de dejar un rastro de copias con sufijos, y lo anterior sigue recuperable si el cambio no te convence.
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Lo que hay que revisar sí o sí
Hay que revisar los datos y las fechas. Un modelo escribe con la misma seguridad lo que sabe y lo que se está inventando, y en material docente eso se propaga a los alumnos. Cuando el encargo lleva fuentes, la comprobación cuesta abrir el documento citado; cuando no, hay que leerlo con ojo.
Lo mismo con la bibliografía: pídele que descargue de verdad los estudios en los que se apoya. Un PDF que está en tu carpeta es un PDF que existe, y esa es una comprobación mucho más fiable que una lista de referencias bien formateada.