1
El hardware, sin adornos
Un modelo de 30B es el mínimo con el que una tarea de varios pasos sale entera. Por debajo, el modelo responde bien a preguntas sueltas y en el cuarto paso se olvida de lo que ya hizo y entrega algo que parece un resultado sin serlo. Mycel ajusta las instrucciones al modelo que tiene delante y con uno pequeño usa un guion más estrecho, pero ningún guion arregla un modelo que no da la talla.
Además del principal hay dos piezas que la gente no cuenta en el presupuesto: un modelo de visión, para analizar imágenes, y uno de embeddings, para poder preguntarle a tus documentos. Al conectar el Nodo, el asistente de configuración mira el hardware de esa máquina y te propone el paquete completo que aguanta, con su descarga y su barra de progreso, en vez de dejarte eligiendo nombres de modelo en una lista.
2
Qué es local de verdad, y qué no lo es
Con Ollama en local, ni el prompt ni los documentos salen de tu máquina: el modelo piensa ahí. Los ficheros se abren donde ya estaban, los entregables se escriben en tu disco y las copias de seguridad de lo que modifica se quedan en la misma carpeta de trabajo.
Ahora el matiz honesto, porque «100 % local» se usa con demasiada alegría. Si le pides que busque en la web, sale a internet, obviamente. Si llama a una API conectada, esa llamada va a ese servicio. Y el Nodo necesita alcanzar la plataforma para recibir los encargos que escribes en el navegador, aunque el contenido de la tarea no se guarde en nuestro relevo. Local significa que el modelo y tus datos no viajan, no que la máquina esté desconectada.
3
Qué gana la empresa que puede permitírselo
Coste marginal cero: una vez tienes la máquina, las tareas no se pagan. Puedes lanzar mil sin mirar un contador, y eso cambia lo que te atreves a automatizar. Y desaparece una conversación entera de cumplimiento: no hay comunicación a un tercero, ni transferencia internacional que justificar, ni cadena de subencargados que revisar para el contenido de las tareas.
Dentro de casa sigue habiendo perímetro, y conviene montarlo: un Nodo se comparte con cuatro roles y con carpetas concretas por persona, y ejecutar comandos de shell es un permiso aparte, apagado por defecto. Quien administra la máquina alcanza el disco entero, como en cualquier servidor; el reparto útil es el de las carpetas.