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Lo que hay que montar, que es poco
Un ejecutable en un ordenador de la oficina, un token pegado y la carpeta de trabajo registrada. No hay instalador, ni Docker, ni un entorno que mantener. Si mañana ese ordenador se cambia, se vuelve a abrir el ejecutable en el nuevo y se empareja otra vez.
Cuando el trabajo tiene que correr de noche o cuando la oficina está cerrada, el mismo Nodo se pone en un servidor vuestro o en un VPS europeo. El reloj de las tareas programadas vive ahí, así que no dependéis de que nosotros estemos levantados.
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Los encargos por los que se suele empezar
Las facturas de la carpeta a un Excel con proveedor, base, IVA y total, y su informe. El cruce de lo emitido contra los movimientos del banco. El triaje de la bandeja de entrada por la mañana, que ordena sesenta correos en la lista corta de los cuatro que hay que abrir. El informe del lunes, siempre igual, hecho sin que nadie se acuerde.
Y las conexiones con lo que ya usáis: hay 31 conectores (facturación, tiendas, CMS, correo, mensajería, agendas, CRM) más la entrada de API personalizada, que es la que hace que la lista no sea un techo: cualquier API REST con su URL base y su clave se llama igual.
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Y el equipo, con cada uno en lo suyo
El Nodo se comparte con las personas de la empresa con cuatro roles y con carpetas concretas por persona. Quien lleva ventas no alcanza la carpeta de nóminas, y ejecutar comandos de shell es un permiso aparte, apagado por defecto.
No hay precio por usuario, así que dar de alta a un compañero más no es una decisión de presupuesto. Es gratis e ilimitado: el cómputo lo pone vuestro equipo y no hay cuota que repartir entre las personas.