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Qué hace la conversación, paso a paso
Pregunta para qué especialidad o servicio se quiere la cita, propone concretar día y franja, recoge nombre, teléfono y correo y cierra confirmando que recepción se pondrá en contacto. Si por el camino el visitante pregunta por horarios, dirección o servicios, responde desde la documentación que le hayas indexado.
Si el visitante empieza a contar síntomas o pide consejo, el flujo cambia de estado: explica con tacto que no puede valorar eso, ofrece pedir cita y pasa la conversación a una persona. Está escrito así en el flujo, no depende de que el modelo tenga un buen día.
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Dónde acaba la cita, y por qué esto importa
La cita se recoge, no se escribe sola en tu agenda: te llega el resumen con servicio, fecha, hora y contacto en la pantalla de Chats, y puede avisarte además por el canal que configures o disparar un webhook a tu sistema. Quien la mete en el hueco definitivo es recepción.
Lo decimos así porque un asistente que confirmara solo una hora que luego no existe genera más llamadas de las que ahorra. La ganancia real está en que los datos lleguen ya completos y ordenados, no en fingir una integración de calendario que no hay.
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El aviso de IA y lo que el visitante no ve
Todo chatbot lleva su aviso de que se está hablando con una IA: es obligatorio por el reglamento europeo de inteligencia artificial y aquí es un campo sin el cual el flujo no valida. No hay forma de publicar uno que se haga pasar por una persona.
Cuando responde con tus documentos, responde solo desde ellos y dice cuando algo no consta, en vez de rellenar el hueco. Y no le enseña al visitante de qué fichero salió la respuesta: eso lo ves tú en Chats, junto a la conversación. Un paciente no tiene por qué leer los nombres internos de tus documentos.